El SIDA en Costa Rica
Introducción
En los últimos años de la década de los setenta y en los primeros de la de los ochenta, un raro tipo de cáncer llamado sarcoma de Kaposi, así como una serie de infecciones que hasta entonces solo se habían presentado en personas con las defensas orgánicas muy debilitadas, comenzaron a observarse incluso cuando no existía una razón evidente para que ello ocurriera. Al comienzo, estos cánceres e infecciones se presentaron solamente en hombres jóvenes homosexuales, por lo que se pensó que se limitaban a este grupo de población. Pronto se vio que esta presunción no era acertada, y que podían presentarse en personas de ambos sexos, y de cualquier edad y orientación sexual.Como las infecciones se presentaban con varios síntomas y signos (lo que se denomina síndrome), se manifestaban por una deficiencia grave de respuesta del sistema inmunitario, y no se transmitían genéticamente sino que eran adquiridas a lo largo de la vida de las personas, a este nuevo cuadro se le dio el nombre de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Varias fueron las hipótesis que a comienzos de 1981, cuando se identificó el SIDA como un nuevo síndrome, trataron de explicar su origen. Así, lo asoció con enfermedades de transmisión sexual en personas homosexuales, se pensó que era consecuencia de la exposición a algunos virus y se lo relacionó con el uso de drogas. A fines de 1981 el SIDA se presentó también en personas drogadictas homo y heterosexuales, y en 1982 aparecieron los primeros casos de SIDA en personas con hemofilia (Una enfermedad que se manifiesta por un defecto en la coagulación de la sangre y que requiere, para su control, de transfusiones de plasma sanguíneo que contienen elementos esenciales para la coagulación).Las presunciones sobre el carácter infeccioso del agente causal del SIDA se confirmaron en 1983 cuando se descubrió y caracterizó un virus, hasta entonces desconocido, en un paciente con SIDA. En un primer momento se le dieron varios nombres, pero actualmente se lo denomina virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
El SIDA, que resulta de la infección por el VIH, más que una enfermedad es el conjunto de enfermedades que sobrevienen como resultado de la infección por este virus y de la disminución de las defensas en el organismo que este causa. El SIDA es la etapa más grave de este proceso, y generalmente se presenta varios años después de que una persona adquiere la infección por el VIH. Una persona no presentará el SIDA a menos que haya sido infectada por el VIH. Es por ello que al prevenir la infección por el VIH se previenen también futuros casos de SIDA.La aparición de la epidemia del SIDA en Costa Rica tiene su origen en 1984 cuando fueron detectados los primeros cuatro casos en receptores de hemoderivados. Sin embargo, el rumbo de la epidemia cambió a partir de 1987, debido a que los homosexuales y bisexuales se convirtieron en el grupo más afectado.
El hecho de que la epidemia se propagara en sectores discriminados impidió que la sociedad diera una respuesta efectiva inmediata. Por su condición de minorías, la inclusión dentro de las campañas oficiales o el financiamiento para producirlas de acuerdo con sus características, resultó nula en los primeros años.Aún en la actualidad (1999), las campañas de prevención y educación del SIDA en Costa Rica, son consideradas por las ONGs como insuficientes, la concientización es inexistente, muchos/as costarricense aún piensan que el SIDA es un problema de homosexuales, como fue promovido en los primeros años por el mismo Ministerio de Salud en Costa Rica. "No se acueste con extranjeros, prostitutas ni homosexuales, evite el SIDA". Este tipo de mensajes, no solo en Costa Rica sino alrededor del mundo, han provocado que más gente se considere inmune a la enfermedad, por lo que para ellos/as tener prevención no es necesario.
La campaña antihomosexual también aumentaría los prejuicios de los profesionales de salud y deterioraría el servicio médico para todas las personas con SIDA, en este momento el Ministerio de Salud se encontraba bajo la dirección del doctor Edgar Mohs (1986-1990). En los hospitales, la histeria del SIDA hizo que decenas de enfermeras, médicos y asistentes de laboratorios, rehusaran atender a los pacientes. Aunque el SIDA no se contagia por el contacto casual, a los pacientes se les trató como leprosos. Algunos doctores optaron por no atender este tipo de casos. Muchos miembros del personal paramédico se negaron a limpiar a los enfermos y hacerles exámenes de laboratorio, o siquiera servirles la comida. El mal trato, la burla, el chiste acompañó a los pacientes en estos hospitales.Los profesionales de la salud, envenenados por una prensa y gobierno subjetivos, ventilaron de esta manera sus propios temores y miedos acerca del contagio del SIDA. La discriminación se hizo tan insoportable que ya, para 1988, varios pacientes preferían morir en su casa antes de internarse en estos hospitales.
Para 1987, los Estados Unidos y Francia iniciaron una campaña de deshomosexualización del SIDA en sus países, debido a la gran cantidad de población heterosexual que estaba apareciendo infectada, este proceso a ido repercutiendo poco a poco en nuestro país, hoy el Ministerio de Salud a cambiado su campaña, por "el SIDA es un problema de todos".Podemos observar que las políticas, los programas y las prácticas de lucha contra el VIH/SIDA pueden constituir una violación u obstáculo a los derechos humanos. Las medidas de salud pública pueden agravar o aumentar los casos actuales de violación de los derechos humanos y de desconocimiento de la igualdad de oportunidades. Además, la epidemia del SIDA ha generado nuevas formas de discriminación, sobre la base exclusivamente de la seropositividad de una persona o incluso el temor de alguien a infectarse por el virus. La discriminación también puede manifestarse en los programas de salud, cuando éstos no prestan servicios adaptados a las neceSIDAdes de grupos marginados tales como las personas que ejercen la prostitución, las adolescentes o las minorías raciales, religiosas o sexuales.
Se ha determinado que la discriminación es un defecto social que disminuye la capacidad de la población para aprender acerca del SIDA y reaccionar plena y libremente ante esta, por consiguiente, el proceso de promoción y protección de los derechos y de la lucha contra la discriminación en una sociedad, es fundamental para superar con éxito la epidemia del VIH/SIDA.VIH/SIDA y Derechos Humanos
Los derechos humanos y la salud pública persiguen ambos el objetivo capital de promover y proteger el bienestar de todos los individuos. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la mejor manera de lograrlo es promoviendo y protegiendo los derechos y la dignidad de todos/as, haciendo especial hincapié en las personas que están sujetas a discriminación o que de otra manera son víctimas de obstáculos en le ejercicio de sus derechos. Del mismo modo, la mejor manera de alcanzar los objetivos de la salud pública es promoviendo la salud para todos/as, con especial hincapié en los que son vulnerables a los factores que amenazan su bienestar físico, mental o social.A pesar de estas similitudes, las medidas de salud pública a veces se han manifestado contrarias, o incluso directamente como una amenaza a los derechos humanos. Hay muchos ejemplos de propuestas de salud pública que pueden estar en pugna con las normas de derechos humanos, tales como el análisis obligatorio de detección de VIH o el aislamiento de las personas infectadas por ese virus.
A medida que se concibieron y pusieron en práctica estrategias de salud pública para la prevención del VIH/SIDA, y la atención de las personas afectadas, y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró su Estrategia Mundial Contra el SIDA, los expertos se percataron de que los programas de salud pública funcionarían mejor si se respetaban los derechos humanos y la dignidad de las personas interesadas. Por consiguiente, se elaboró un concepto básico de la salud pública que invoca el respeto de los derechos humanos y la dignidad, como forma de prevención del VIH/SIDA y atención de los afectados/as.La idea central consistía en que las estrategias de salud pública (tales como el análisis obligatorio de detección del virus, el aislamiento, la cuarentena o la exclusión de las personas infectadas por el VIH del trabajo o la escuela) no sólo constituían una violación de los derechos humanos sino que socavaban la eficacia de las medidas de salud pública contra la pandemia. Los estudios indicaron que en los hechos las estrategias de salud represivas reducían la participación en los programas de prevención, apartaban a las personas de los actuales servicios sociales y de salud y aumentaban el aislamiento y los sufrimientos.
Gradualmente, ha surgido una comprensión más profunda de la relación entre el SIDA y los derechos humanos. El análisis de la evolución de la epidemia del VIH y las reacciones nacionales y mundial ante el SIDA revelaron que la discriminación, en particular, es una de las causas de la epidemia. Hay cada vez más indicios de que la discriminación ejercida contra grupos "vulnerables" (que incluyen las mujeres, las minorías raciales, étnicas, lingüísticas y sexuales, las personas con discapacidades y los grupos desfavorecidos económicamente) promueve y refuerza la propagación del VIH y obstaculiza una buena atención de las personas seropositivas o con SIDA. Por ejemplo, en muchas sociedades las mujeres, por su situación de inferioridad y su función social, no están en condiciones de negarse a tener relaciones sexuales no deseadas o sin protección, con lo que se aumenta su vulnerabilidad a la infección por el VIH.La interdependencia mutua entre la salud pública y los derechos humanos es cada vez más obvia. Los progresos sustanciales que se obtengan en la solución de los problemas de salud pública impondrán mejorar el respeto de los derechos humanos y la dignidad.
Datos estadisticos| Población total aproximada | 3,5 mill. de habitantes |
| Tasa de alfabetismo | 93% |
| Porcentaje de población urbana | 55% |
| Número de Hospitales | 29 |
| Médicos por 10.000 habitantes | 8,2 |
| Habitantes por cama hospitalaria | 398 |
| Esperanza de vida al nacer | 74,7 años |
| Esperanza de vida en hombres | 72,4 años |
| Esperanza de vida en mujeres | 77 años |
| Porcentaje de población que ha oído hablar del condón | 98% |
| Porcentaje de hombres que usa el condón | 22% |
| Porcentaje de mujeres que usa el condón | 10% |
| Casos acumulados de SIDA (Nov. 1998) | 1.502 |
| Total de defunciones por SIDA (Nov. 1998) | 828 |
| Porcentaje de casos según grupo afectado (Nov. 1998) | |
| Homosexuales | 46,54% |
| Bisexuales | 17,04% |
| Hemofilicos | 2,86% |
| Transfusión sanguínea | 1,33% |
| Heterosexuales | 20,97% |
| Perinatal | 1,66% |
| Drogadicto intravenoso | 1,20% |
El señor, Guillermo Murillo, el cual es presidente de la Asociación Costarricense de Personas Viviendo con VIH/SIDA, nos brinda algunos aportes con respecto a la situación de estas personas y sus derechos humanos.
"La discriminación contra las personas que viven con VIH/SIDA en Costa Rica, inició desde que comenzó la epidemia, esa discriminación se aceptó por ser una minoría la población más afectada".Según el señor Guillermo Murillo, existió un permiso social que autorizaba la discriminación en contra de las personas afectadas por el VIH/SIDA, ya que estas pertenecían a la población gay costarricense y consideraban a la enfermedad, como el cáncer gay.
"En el año 1992, se presentó ante la Sala Constitucional un Recurso de Amparo, acusando a la Caja Costarricense por no brindar un medicamento conocido con el nombre de AZT, el cual brindaba una cierta mejoría a la condición de salud de las personas viviendo con SIDA, sin embargo este recurso se perdió".Los primeros intentos realizados con el fin de que las personas viviendo con SIDA, en Costa Rica recibieran medicamentos específicos para atacar la enfermedad, fracasaron, algunos sienten que la homofóbia y la ignorancia fue una de las causantes para que los esfuerzos hayan fracasado.
"Las personas viviendo con VIH/SIDA en la primera década de la enfermedad vivieron el rechazo del mismo personal de salud".La negación de servicios por parte del personal de salud ha sido una problemática que ha ido en descenso, sin embargo no hace muchos años en aquel entonces, el diputado del congreso costarricense Lic. Alvarez de Santi (96-97), presentó un recurso de Amparo por discriminación debido a que la dirección del servicio de laboratorio del Hospital Calderón Guardia negaba los servicios a las personas VIH/SIDA, a pesar de que el recurso fue ganado, durante meses después se presentaron anomalías con respecto a la atención de pacientes en ese mismo servicio.
"En 1997, bajo otro Recurso presentado por un paciente de SIDA, la Sala dictaminó que los medicamentos antirretrovirales debían de ser dados por la Caja Costarricense del Seguro Social, por lo que a partir de setiembre de ese año, Willi, empezó a recibir los medicamentos, pocos meses después murió".Costa Rica fue el primer país en el área centroamericana donde los pacientes con SIDA, empezaron a recibir los antirretrovirales por parte del Seguro Social, aún cuando esta alegara que la compra de estos medicamentos llevaría a la quiebra esa instancia, un año después, esto no ha sucedido ni se espera que suceda. Al fallar la Sala a favor de un paciente con SIDA, otros pacientes siguieron anteponiendo Recursos con el mismo fin, todos los demás fueron aceptados, actualmente la Caja Costarricense brinda los medicamentos a aproximadamente 350 pacientes con SIDA.
En el año 1997, un maestro de primaria portador del VIH, presento una denuncia ante la Defensoría de los Habitantes, solicitando una intervención e investigación debido a persecución laboral por parte de funcionarios del Ministerio de Educación, y especialmente de la directora del centro educativo en el cual laboró durante ocho años. La Defensoría de los Habitantes llamó la atención al Ministerio de Educación y solicitó la re-ubicación del funcionario en cuestión."La Ley General sobre VIH/SIDA, a visibilizado la problemática por la que las personas viviendo con VIH/SIDA pasan".
El miércoles 20 de mayo de 1998, en el periódico La Gaceta, sale publicada el Decreto de la Ley General sobre el VIH/SIDA N° 7771.Esta ley fue parte de un proceso entre organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, que impulsaron la neceSIDAd de que existiera una legislación específica sobre la problemática del SIDA en Costa Rica, esta contiene dentro de sus títulos más importantes:
- Derechos fundamentales, VIH/SIDA
- Prevención y Atención
- Otros medios de prevención
- Educación y Capacitación
- Régimen Penitenciario
- Infracciones y sanciones, entre otros.
El hecho de que exista una ley específica sobre SIDA, no ha significado que la discriminación haya cesado, aunque la política general es de respeto a los derechos humanos de las personas afectadas por la enfermedad, esta no ha calado en la mente de algunos profesionales.
"Los despidos laborales disfrazados con los títulos de movilidad laboral, reestructuración de personal, entre otros, son muy comunes, sin embargo muy difíciles de probar".El artículo 3º de la ley:
"Respeto de los derechos fundamentales. Las acciones relacionadas con la prevención y atención del VIH y el SIDA garantizarán el respeto de los derechos fundamentales de las personas infectadas y de todos los habitantes de la República".Artículo 48 de la misma ley 7771:
"Quien aplique, disponga o practique medidas discriminatorias por...algún padecimiento de salud o enfermedad, será sancionado..."Reafirmamos entonces que aunque exista una legislación que proteja a la población viviendo con SIDA, las discriminaciones son constantes, dada la estigmatización de la enfermedad las personas afectadas prefieren quedar en el silencio antes de iniciar un proceso legal que podría ponerlos en evidencia como portadores, en muchos casos las personas seropositivas o con SIDA, desconocen la ley que las protege.
La situación por la que pasan muchas personas seropositivas y/o con SIDA en nuestro país, se encuentra invisibilizada debido a la estigmatización de la pandemia. La discriminación empieza desde los mismos hogares, en sus campos de estudio y trabajo, aún hay médicos que no atienden a pacientes con SIDA, las medidas de bioseguridad son solo implantadas en aquellos pacientes que se les conoce un resultado positivo al VIH, pero no en aquellos pacientes que se desconoce su situación.En algunos lugares de estudio y trabajo solicitan "voluntariamente" los resultados de las pruebas ELISA, quien no porte estos resultados no obtiene matrícula o el trabajo solicitado. Algunos médicos de empresa, informan a sus patronos sobre la seropositividad de sus funcionarios/as, a partir de ese momento el empleado queda a merced de lo que su patrono decida. La confidencialidad, derecho importante de la individualidad de cada ser humano, es violado continuamente, tanto por el mismo personal de salud como por familiares, quienes exponen la condición de seropositividad del paciente.
Las condiciones de desigualdad general de la mujer en materia de acceso a los servicios médicos, psicosociales y de protección social también se aplica a la atención y al apoyo que requiere el VIH/SIDA. Si bien el grado de subordinación de la mujer puede variar según las diferentes sociedades, su índole sigue siendo fundamentalmente la misma. Muchas mujeres carecen de un acceso, en pie de igualdad, a la educación, la salud, la capacitación, la propiedad y los derechos jurídicos, así como la adquisición de un ingreso independiente. Ello se refleja en las dificultades por las que atraviesan para obtener toda la gama de atención y servicios que requiere el VIH/SIDA.Muchas mujeres son víctima de discriminación y exclusión incluso cuando se han infectado en su relación monógama con su marido, puede ser asimismo víctima de malos tratos físicos por parte de su compañero, la situación de inferioridad de la mujer en la familia y en la sociedad las hace particularmente vulnerables a la falta de atención y de apoyo una vez que están infectadas.
A pesar de que la pandemia del SIDA tiene más de diez años de estar presente en Costa Rica, los mitos sobre la enfermedad persisten, la cultura del tico/a, que no es de enfrentamiento sino más bien de pasividad agresiva, han sido destructivas para lograr la solución racional a los conflictos o problemas sociales, como lo es hoy el SIDA. La discriminación "solapada" es muy común y de alguna forma las personas sabemos como funciona esa discriminación, tolerándola para evitar la confrontación o la desnudez del problema delante de una sociedad intolerante. Este es el caso de muchas personas VIH positivas o con SIDA, que prefieren seguir muriendo en silencio y con el dolor de la discriminación en su corazón.












