Los gays y las lesbianas en Costa Rica
CIPAC/DDHH
Costa Rica es un país de 51.100 km2 y con aproximadamente cuatro millones de habitantes, uno de los siete países que conforman América Central. Desde la erradicación del ejercito, se ha considerado como una de las democracias más cimentadas de todas las Américas.
La Iglesia Católica es predominante, tanto que dentro de la carta magna costarricense, es por ley, la religión oficial del Estado. Del Presupuesto Nacional, existe un fondo para financiar parte de sus gastos, es común, encontrarse con pronunciamientos de los altos jerarcas de ésta, refiriéndose a temas políticos.La situación económica, al igual que muchos países de las Américas, pasa por periodos de crisis, que día con día va en aumento, el Colón, la moneda nacional, se encuentra en este momento (principios del año 2002) en ¢343 colones por un dólar estadounidense y casi diariamente la inflación aumenta entre 0.15 a 0.20 céntimos.
La inmigración es constante, tanto nicaragúenses como colombianos, hacen de esta tierra su nuevo hogar, históricamente, los nicaragúenses por la cercanía, la situación económica y política durante los últimos 30 años, han inmigrado en mayor cantidad, los colombianos en la última década, al igual que cubanos y salvadoreños, en menor grado. Este fenómeno hace que la xenofobia se incremente, siendo vistos los/as inmigrantes como los chivos expiatorios de la mala situación del país, en temas relevantes, como la violencia, la salud y la pobreza.Los gays y las lesbianas viven en esta misma sociedad, en la misma Costa Rica considerada un oasis de paz y democracia, sin embargo, la Iglesia Católica históricamente a sido represora en contra de la homosexualidad, siendo clara y concisa; representantes de ésta se han manifestado en contra de la reunión de gays y lesbianas, en los casos más recientes, desde el congreso internacional de lesbianas en 1991, al reconocimiento legal de una organización de gays y lesbianas en 1995, hasta un Congreso gay en 1998.
Se han presentado, de la misma forma, despidos laborales de personas por motivos de su orientación sexual, el Código de Trabajo costarricense no hace mención de protección a personas gays o lesbianas, por lo que se considera una práctica socialmente aceptada, sin embargo, los contratos laborales por escrito son rotos, por otras causas, como la muy conocida, "reorganización de personal". Casos presentados por este motivo, ante los Tribunales de Justicia, nunca a dado un resultado positivo para las víctimas, sustentándose en falta de pruebas.Si los/as inmigrantes son considerados chivos expiatorios, responsables de la mala situación económica del país, o del deteriorado sistema de salud publica, los gays y lesbianas somos responsables, según los grupos conservadores, de la decadencia de la moral y las buenas costumbres del pueblo costarricense, esta población es la más odiada, desde la perspectiva de los costarricenses en comparación con otros grupos (Periódico La Nación 15 agosto 1998).
¿ Qué ha hecho la población de gays y lesbianas en Costa Rica contra estos y otros ataques ?Se dice que antes del SIDA en Costa Rica, no existía una comunidad gay/lésbica organizada, los primeros casos de SIDA en éste país se reportaron en 1983, pero no es hasta 1985 que aparecen los primeros casos de SIDA en hombres homosexuales. Las actividades sociales o fiestas privadas solo para homosexuales, sin necesariamente ningún interés político, se tiene registro desde 1950.
En los años setenta, hasta principios de los noventa, los bares que recibían población gay/lésbica, comenzaron a ser intimidados por la policía, las redadas también fueron comunes. La aparición de los primeros casos de SIDA en Costa Rica, contribuyó en la "persecución" de gays en los centros de socialización, en busca del "cáncer gay", fue evidente por parte de los gobiernos y del Ministro de Salud, su homofobia y desconocimiento con respecto a la enfermedad, esta homo/lesbofobia por parte de los gobiernos de turno y de la Iglesia Católica, se ha presentado abiertamente contra ésta población en la última década.Los dueños de bares con población gay/lésbica, hicieron intentos por organizarse políticamente debido a que la represión, hacía que sus clientes tuvieran miedo de recurrir a estos centros (80's a 90's), también, nacen grupos y movimientos interesados en asuntos políticos y VIH/SIDA, como la Asociación de Lucha Contra el SIDA conocida después como el ILPES, las Entendidas, el Movimiento 5 de abril, GAYPOA conocida años después como Asociación Triángulo Rosa, Asociación por el Respeto a la Diversidad Sexual, entre otras, de las cuales, en la actualidad (2002), no existe ninguna de ellas (Excepto CIPAC, que nace inmediatamente después de la desaparición del Triíngulo Rosa en 1999).
Algunos de los logros obtenidos por estos esfuerzos, fue considerar inconstitucional las redadas, la presencia y participación en la redacción de la Ley General del Sida, los primeros intentos en el reconocimiento de los derechos humanos de gays y lesbianas, la capacitación de hombres gays y bisexuales en temas de VIH/SIDA, la obligatoriedad que le da la Sala Constitucional a la Caja Costarricense del Seguro Social, para que le de medicamentos a las personas con SIDA, considerar legal la constitución de organizaciones gay/lésbicas en pro de los derechos humanos y salud, la visibilización de gays y lesbianas líderes en medios de comunicación, entre otros.A diferencia de los años de represión (finales de 1980 y principios de 1990), que hubo gran cantidad de personas interesadas en organizarse políticamente, en los últimos años del siglo XX e inicios del XXI, no encontramos mucho interés de parte de la población gay/lésbica en crear esfuerzos para, como colectivo, mejorar su calidad de vida. Las causas, podrían ser muy variadas, aunque no podríamos atrevernos a señalar con exactitud una en particular, si podríamos hacer conjeturas tales como:
Cuando los comerciantes veían amenazados sus negocios, apoyaban e incentivaban la necesidad de organizarse, cuando esta amenaza solo queda en el pasado, también ese interés por crear beneficios para la población gay/lésbica se disipa, a diferencia de otros países donde los comerciantes que se benefician de la comunidad, reintegran un porcentaje de sus ganancias a apoyar iniciativas políticas o de salud, en Costa Rica los aportes de estos centros, son realmente ínfimos. Son muy reducidos la cantidad de centros de socialización que brindan algún apoyo a las organizaciones.Algunas luchas de poder, dentro de dirigentes de las organizaciones, han contribuido a que organizaciones o grupos se autodestruyan, provocando malestar entre la población que participaba de sus actividades y programas y de las agencias de cooperación internacional.
La poca transparencia, sobre todo en la administración de los recursos financieros, dentro de algunos grupos u organizaciones gay/lésbicas, también a provocado caos dentro de la comunidad y también malestar en las agencias de cooperación internacional.En la actualidad, por diferentes razones, entre ellas políticas internacionales, Costa Rica no es objeto de la cooperación internacional, por lo que no solo las organizaciones de gays y lesbianas, sino también, una serie de organizaciones no gubernamentales que trabajan con diferentes poblaciones y campos de acción, han quedado sin financiamiento.
El desconocimiento de muchos gays y lesbianas de sus derechos, ven como "normal" la discriminación, creando un estado de conformismo.Algunas personas piensan que es mejor dejar las cosas como están, ya que visibilizar las luchas pro derechos de gays y lesbianas, pueden ser contraproducentes y levantar fuerzas contrarias muy poderosas.
Los centros de socialización como bares y discotecas, no tienen ninguna amenaza por desaparecer, así que mientras se pueda ser libremente gay o lesbiana, pagando algunos colones por "momentos de libertad", dentro de estos guetos, es mas que suficiente para personas que no ambicionan algo más, les asegura también estar dentro de un closet llamado bar o discoteca.Muchas personas han manifestado un miedo casi patológico en involucrarse con organizaciones o activismo gay/lésbico, por lo que siempre es más sencillo esperar que el trabajo lo haga otros y otras, aunque al final toda la población se vea beneficiada por sus logros.
Se piensa que los y las activistas ganan buenos salarios por hacer su trabajo con la población gay/lésbica, así que sean estos los que se expongan y hagan lo que deben de hacer.La mayoría del trabajo que hacen los y las activistas gays y lesbianas es trabajo voluntario, así que los y las que llegan pensando en ser atribuidos económicamente, desertan.
El sentimiento de individualidad que caracteriza a los y las costarricenses en general, también se ve reflejado en la población gay/lésbica, con el pensar, "yo velo por mí y cada quien que vea como sobrevive".En cuanto al tema de salud, gays consideran que el sida es una prueba superada por la comunidad gay y algunas lesbianas erróneamente también, se sienten inmunes ante el SIDA u otras infecciones de transmisión sexual, por lo que le restan importancia a este trabajo específico. Es muy difícil, pensar en una comunidad gay/lésbica organizada, creando fuerzas para manifestarse y luchar por sus derechos, conmemorando el Día de Orgullo gay/lésbico en las calles y avenidas de San José, como si lo hacen otros gays y lesbianas en el mundo, y más cerca de Tiquicia, en algunos países de América Central.
Aunque, Costa Rica se ha considerado el país liberal de América Central y muchos gays y lesbianas se enorgullecen de este calificativo, nunca en la historia de este país, se ha llevado a cabo una manifestación gay/lésbica, tampoco existe un barrio gay/lésbico donde las parejas anden tomadas de la mano, o un monumento o un parque en reconocimiento a los derechos de los gays y lesbianas. Es usual encontrarse parejas gays o lesbianas tomados de la mano o dándose un beso a horas de la madrugada, después de una noche en la discoteca y de unos tragos de más, difícilmente se ve una escena de estas en el bulevar de la avenida central a medio día.La traba legal más importante, considerada por el CIPAC (Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos), se encuentra dentro del mal llamado Código de Familia, éste es implícito al prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo, a diferencia de algunos otros países que aceptan los convenios de convivencia, lo que llamaríamos aquí el reconocimiento a la unión libre, este mismo Código también lo prohíbe entre personas del mismo sexo.
Aunque para algunos miembros y miembras de la comunidad gay/lésbica, este tema no es importante, es aquí donde notamos la mutilación de cualquier derecho para nuestra comunidad, ya que esta es la misma ley que imposibilita que dos personas del mismo sexo, puedan tener los mismos beneficios que una pareja heterosexual, como sería el caso para créditos de vivienda, bono de vivienda, seguro social, incapacidades laborales por enfermedad del compañero o compañera, beneficios laborales, entre muchos otros.Si, todos los y las costarricenses somos iguales ante la Ley, el derecho al reconocimiento de la unión de hecho debería, de la misma forma, ser para todos y todas por igual, y es aquí que cada persona deberá de elegir si desea utilizarlo o no, pero nadie más debe de tomar esa decisión por nosotros o nosotras. Con la modificación de esa ley, también se modificaría el concepto tradicional e incompleto de Familia, que impide la adopción o peor aún, que perjudica la patria potestad a las mujeres lesbianas cuando estas son madres.
Tras el Código de Familia, se oculta el poder del sistema patriarcal heterosexista, es un deber moral, luchar para erradicar cualquier tipo de legislación que impida la libertad plena de las comunidades gay/lésbicas de las futuras generaciones. CIPAC, continuará luchando contra todas las barreras que se nos presenten en el camino, pero no lo podremos hacer solos ni solas.












