La discriminación duele!

CIPAC Octubre 2002
Hace unos días sostuve una interesante conversación con un amigo cercano, él es de profesión psicólogo, trabaja como profesor, es gay y estábamos hablando de los duros momentos por los que estaba pasando por ser homosexual.
Trabajando en una organización como CIPAC, este tema es "pan de cada día"; pero nunca deja de calar en el ánimo y tranquilidad personal y cada caso te impacta igual o más que el anterior, te hace sentir una enorme urgencia de lograr el cambio de la sociedad en la que vives.Casi al final de nuestra conversación se volvió rápidamente y dijo: "Tienes una idea de lo increíblemente fuertes que debemos ser los gays y las lesbianas, para que con toda esta carga emocional y psíquica sigamos siendo seres sociales, nos partamos la espalda por encajar y no seamos residentes del Psiquiátrico!".
Terminamos nuestra conversación pero esta frase se me quedó grabada, como psicólogo él debe tener una idea clara de las consecuencias que la discriminación tiene en cada uno y una de nosotros/as. La personalidad tiene muchas vertientes y la historia personal de cada uno/a debe incluir muchos tipos de discriminación e injusticias.Cada uno/a de nosotros/as nos tomamos las cosas a nuestra manera, pero con todo y todo esta lucha contra un entorno homo/lesbofóbico debe provocarnos un debilitamiento, tanto anímico como mental, una sensación al final de cada día de cansancio muy particular...
Varios estudios indican que gays y lesbianas somos mucho más propensos a padecer enfermedades mentales relacionados con episodios depresivos, para algunos sectores conservadores esto es prueba del "carácter defectuoso" de la homosexualidad y el lesbianismo. Las investigaciones serias al respecto demuestran que lo que tanto nos perturba no es nuestra orientación sexual, sino el entorno de discriminación en el que vivimos.Susan Cochran, investigadora social de los Estados Unidos, encontró, en un estudio realizado en el 2001, que las lesbianas somos más obesas, fumamos y bebemos mucho más que las mujeres heterosexuales. Otras investigaciones sacan a la luz que las mujeres lesbianas abusamos mucho más que la heterosexuales de las drogas y el alcohol y que esto sea, probablemente, indicio de la depresión y ansiedad con que se vive.
Estas investigaciones, realizadas en California, también han revelado que hay un número mayor de suicidios en adolescentes gays que en jóvenes heterosexuales (de acuerdo a una investigación del CIPAC, en Costa Rica esta tendencia es igual: la cantidad de suicidios en gays y lesbianas es SIETE veces mayor que entre heterosexuales) y que los homosexuales sufren más ataques de pánico que los hombres heterosexuales.Aún se está trabajando en estudiar si es la discriminación causa directa de la depresión y ansiedad en gays y lesbianas, sin embargo, no cabe la menor duda de que todos y todas tenemos un límite de aguante de injurias, descalificación, acoso y agresiones homo/lesbofóbicas.
No pretendo con esto insinuar que todo gay y toda lesbiana es "mentalmente desequilibrado/a", más bien, recalcar la enorme fuerza que se debe tener para seguir conviviendo, día a día con situaciones estresantes, desmoralizantes y, en la mayoría de los casos (especialmente para adolescentes gays y lesbianas), vivirlas en soledad y silencio.Todo gay y lesbiana tiene habilidades para la actuación, todos y todas conocemos a algunos/as que merecen el Oscar pues logran "ocultar" TAN bien su orientación sexual, que a veces ni sus cónyuges conocen su preferencia sexual, pero... cuál es el precio de vivir esta doble vida, de ponerse y quitarse la máscara todos los días, de negar lo que se es y a quién se ama, de temer a diario que halla una fuga de información, de conocer a nueva gente con miedo ha haberla visto en un lugar "inadecuado", de inventar relaciones y parejas heterosexuales en el ambiente laboral y familiar...
Es indiscutible y debemos respetarlo, que cada uno/a debemos crear nuestros mecanismos de auto protección y defensa, sin embargo, este costo nunca ha sido estimado y nos pone sobre la espalda una carga muy pesada: además de ser rechazados/as por nuestra orientación sexual, también nos tildan de hipócritas o de inestables mentales... y todo por que la "mayoría" heterosexual no puede respetarnos como somos!Muy bien, el cambio social requiere de mucho trabajo y tiempo, en todo el mundo se presentan manifestaciones de rechazo a gays y lesbianas, tal vez la única vía "mentalmente saludable" que nos queda es apoyarnos mutuamente, crear espacios sanos de socialización, construir puentes para dejar de vivir en el silencio y la soledad, fomentar el auto cuidado, deconstruir al patriarcado (que lleva muchos cientos de años de construcción y reforzamiento) y hacer a un lado las manifestaciones de homo/lesbofobia interiorizada, o sea, casi nada!













