Género y Homolesbofóbia
CIPAC/DDHH
El machismo ha marcado a las sociedades en los últimos milenios, éste exige la heterosexualidad como la única alternativa "normal y natural" de la expresión de la sexualidad humana y los mandatos del "deber ser", de acuerdo exclusivamente al sexo biológico de las personas. Al ser los gays y las lesbianas transgresores del sistema, se les cobra una cuota por cuestionar la supremacía patriarcal, el poder de lo masculino sobre lo femenino.
La sociedad patriarcal, machista y heterosexista ha creado dentro de un imaginario, el perfil de lo que es un gay o una lesbiana, a éstos se les considera seres encerrados en cuerpos equivocados, patologizando cualquier expresión de la sexualidad que no sea heterosexual, como además, el sistema es misógino, los hombres gays son vistos como traidores y las lesbianas como ilusorias por querer alcanzar un lugar que no les pertenece.El sistema patriarcal se encuentra internalizado en la sociedad y fortalecido por aquellas instituciones que sobreviven gracias a un sistema misógino y homolesbofóbico, este odio contra los gays y lesbianas es reproducido a través de mitos y estereotipos, hechos a conveniencia del sistema y no necesariamente de lo que realmente significa tener una u otra orientación sexual. Los discursos de la monogamia, la unión de dos personas para la reproducción, el pecado y la culpa como producto del disfrute de la sexualidad, son mensajes que logran vender como verdades absolutas, una supuesta heterosexualidad ideal.
Según el machismo, los seres humanos se encuentran colocados en categorías, no es lo mismo ser hombre heterosexual a ser mujer heterosexual, de la misma forma los hombres gays y las mujeres lesbianas no son considerados hombres ni mujeres, por lo que para el sistema éstos se encuentran en categorías inferiores, como de alguna forma se ha hecho en el pasado con los negros y las negras, las personas con discapacidad, entre otros.Para los hombres heterosexuales, es tan importante confirmar ante los demás y ante si mismos su heterosexualidad, que constantemente atacan física y psicológicamente a todo aquello que para ellos significa "femenino", no solo considerando a las mujeres como objetos, sino, a aquellos hombres que podrían hacerles cuestionar su "masculinidad".
Las mujeres heterosexuales por su parte, se convierten en las cómplices perfectas de este sistema de segregación, no sólo reproduciéndolo, sino que también al cuestionar la feminidad de las mujeres lesbianas y su rol entre la sociedad "ideal".












